15 de diciembre de 2017

La caricia de la bestia - Cristina C. Pombo


Me gusta la novela policíaca y la novela negra, pero cada vez le pido algo más al género y aunque en esta ocasión, por lo que indica la sinopsis, ese algo más parecía provenir del tema zombi, un tema que en cuanto veo en cine o literatura me hace correr en dirección contraria, me dejé llevar por mi intuición y me decidí por esta lectura. Os advierto antes de nada, por si alguno al igual que yo está pensando en descartarlo solo de imaginar una horda de muertos vivientes, que en absoluto es así porque La caricia de la bestia no es una novela de zombis.

Sinopsis


En un bosque solitario, dos adolescentes son brutalmente atacados por un ser de una fuerza sobrenatural. En su declaración, ambos sostienen que el agresor es un zombi.
La inspectora Laura Tébar es encargada de la investigación. Se trata de una profesional de 55 años, brillante, solitaria  y con un carácter temible forjado en un pasado lleno de errores imposibles de remediar. Se la respeta y se la teme a partes iguales. Con Tébar, y a su pesar, comienza a trabajar el subinspector Merino, un joven tan inexperto como intuitivo y motivado.
Los dos no pueden ser más opuestos y no tardan en chocar. A través de la novela, el lector asistirá a un auténtico tour de force entre ambos personajes, que pasarán lo suyo antes de permitirse el mínimo respeto mutuo que les permita colaborar y enfrentarse a unos seres tan misteriosos como violentos, que  atacan desde lo más profundo del bosque, parecen invulnerables y desaparecen sin dejar rastro.

Mi opinión


Al comienzo de La caricia de la bestia no se le puede negar ni la fuerza de las imágenes que crea en el lector ni la capacidad para generar tensión e interés desde el primer momento de lectura. En un bosque de la población de Grazalema dos jóvenes son atacados por un ser humano de aspecto extraño. De un mordisco arranca parte de la cara del chico y la chica, que consigue salir indemne, no tiene dudas sobre que su atacante ha sido un zombi, no solo porque su físico así parece indicarlo, sino que su andar deambulante y su descomunal fortaleza, inmune al dolor tras partirle una pierna con una barra de hierro, así parecen indicarlo. La inspectora Laura Tébar y el subinspector David Merino serán los encargados de la investigación.

Cristina C. Pombo, con una prosa sencilla, un lenguaje coloquial y un estilo un tanto recargado dada la profusión de comas a la que se ve obligada por la extensión de sus descripciones, nos ofrece un caso policial original que, partiendo de una premisa tan absurda como increíble como es la existencia de zombis, consigue armar una trama sólida con una resolución racional y muy satisfactoria. Por el camino salpica el desarrollo con cierto efectismo más encaminado a rizar el rizo que a aportar algo sustancial a la historia o a la investigación, olvidando que en ocasiones menos es más. Del mismo modo se aprecia una falta de pulido en ciertos detalles sin mayor importancia porque no afectan al desarrollo de la trama, pero que sí me han causado una cierta sensación de no haber rematado el proceso de escritura o de edición.

Destaca en la novela la curiosa pareja protagonista que si bien cae en algunos tópicos no por ello deja de ser ocurrente y original y de percibirse por el lector como dos personajes reales y naturales. Con personalidades antagónicas y por lo tanto métodos de investigación opuestos, Laura Tébar, mujer madura de 55 años y con un visceral odio hacia los hombres, y David Merino, conocido como el Cons, recién trasladado de su Mundaka natal, con veintitantos años, rasta y pinta de, según la inspectora, perroflauta, protagonizan diversos diálogos frescos y agudos que me han dibujado más de una sonrisa durante la lectura. Por contra se dota a la novela en general y a los protagonistas en particular de una tensión y unas connotaciones sexuales que en su justa medida habrían resultado naturales, pero que en demasía han llegado a restar credibilidad a determinadas situaciones y me han resultado ciertamente molestos.

La autora se toma su tiempo para situarnos en el ambiente lóbrego de unos paisajes que tras el primer ataque han perdido su carácter idílico para tornarse peligrosos, de forma que la novela avanza a un ritmo pausado pero constante. En ocasiones se ofrece excesiva información sobre el pasado de los protagonistas y sobre hechos de poca trascendencia causando esto ciertos valles en la lectura ya que van más allá de lo necesario para mostrarnos el bagaje anterior por el que los personajes han devenido en lo que son hoy, si bien a través de ello la autora, más allá de la investigación policial, aprovecha para hablarnos de diversos temas que están presentes a lo largo de toda la novela como son las relaciones familiares y de amistad, la corrupción, el poder... En cualquier caso ese ritmo pausado acelera hasta casi tornarse vertiginoso conforme nos acercamos a un desenlace muy satisfactorio y claramente pensado para una continuación o al menos esa ha sido mi impresión tras acabar la lectura.


En definitiva, y salvando los pequeños peros que he encontrado y que considero de fácil solución en posteriores novelas, La caricia de la bestia es una novela policíaca original que partiendo de una premisa descabellada logra armar una trama coherente e inquietante hasta un final bien resuelto. Sin duda una novela con la que pasar unas buenas horas de entretenimiento.

Ficha técnica

13 de diciembre de 2017

Qué vas a hacer con el resto de tu vida - Laura Ferrero


Ya sabéis de mi fetichismo con los títulos y éste que os traigo hoy llamó poderosamente mi atención con una pregunta que probablemente muchos nos hemos planteado en algún momento a lo largo de nuestra de vida en el que hemos echado la vista atrás para después mirar hacia el futuro y empezar a replantearlo. Hoy os hablo de Qué vas a hacer con el resto de tu vida.

Sinopsis 


Con treinta años Laura deja a su pareja y abandona Ibiza para mudarse a Nueva York. Su juventud ha estado marcada por la relación con su padre, un hombre intolerante; su madre, que desapareció para regresar cinco años después; y Pablo, su hermano, que encuentra en la pintura la manera de luchar contra la enfermedad mental que padece.
En Nueva York, Laura empieza a trabajar en una editorial y a asistir a las clases que Gael, un misterioso conocido de su madre, imparte en la Universidad de Columbia.
¿Quién es Gael? ¿Qué sabe él de todo lo que ha ocurrido en su familia?

Mi opinión


Con 30 años Laura decide dejarlo todo atrás, trabajo, pareja, familia… y marcharse a Nueva York para trabajar como editora, pero realmente esta huida es algo más que eso, es la búsqueda de respuestas a las preguntas que lleva haciéndose desde su niñez.

Con un narrador protagonista Qué vas a hacer con el resto de tu vida nos mete de lleno en la vida y en la mente de Laura, una mujer atormentada por su pasado, por una infancia difícil marcada por el abandono de su madre, la enfermedad de su hermano y las obsesiones y dureza de su padre. Una mujer que arrastra, además, un pesado sentimiento de culpa que no la deja avanzar porque aún no ha aprendido a despedirse de lo que ya ha perdido. Esta elección de narración en primera persona, no exenta de riesgos, me ha permitido compartir con ella su dolor y sus miedos y con sus vivencias actuales y los recuerdos del pasado que aleatoriamente van golpeando a protagonista y lector, he avanzado por una novela que no solo desnuda a Laura en sus páginas, sino que a través de su mirada realiza un dibujo minucioso de la psicología del resto de sus personajes entre los que destaca su hermano Pablo, que desde niño ya se reveló como alguien distinto, un niño especial lleno de una sensibilidad que lo hace especialmente frágil y que ha despertado en mí una inmensa ternura.

Porque así es Qué vas a hacer con el resto de tu vida, una novela que con ritmo pausado despierta emociones e invita continuamente a la reflexión mientras acompañamos a la protagonista en su particular viaje al pasado y en su casi desesperada búsqueda de respuestas. Un viaje no exento de cierto misterio ya que Laura marca un hito en su vida, un antes y un después a un grave suceso al que se refiere como “todo aquello” y que despierta nuestra curiosidad desde las primeras páginas alentándonos a realizar cábalas hasta conocer qué fue aquello que cambió la vida de los personajes.

La prosa de la autora se viste de sencillez para golpear al lector con su fuerza y belleza a la hora de expresar emociones y sentimientos. Y se viste de simbolismo con una cajita roja que acompaña a la protagonista en su ir y venir, en su huida y en su vuelta. Una cajita en la que se adivina un enorme peso porque así es la losa del pasado que acompaña a Laura y que casi he sentido como propia cuando la novela me arañaba hablando del dolor y de la necesidad de saber para poder cerrar heridas y poder avanzar, poniendo de relieve cómo una infancia maltrecha y la ausencia de amor pueden marcar nuestro devenir convirtiendo en amargura todo lo que toca. Laura Ferrero pone de manifiesto la fragilidad de una infancia sin abrazos, sin mimos, sin te quiero y para ello no necesita de una historia escabrosa, sino que se vale de una historia que puede estar sucediendo a nuestro lado sin que nos estemos dando cuenta. 

No me cabe duda que volveré a leer a Laura Ferrero, una autora que me ha conquistado con su forma de narrar y afrontar temas tan cercanos, pero no por ello menos complicados, como son las relaciones personales, el amor, la soledad, la familia, la frustración, la infidelidad, la violencia… Qué vas a hacer con el resto de tu vida probablemente no sea una novela ni para todo el mundo ni para cualquier momento dado su marcado carácter reflexivo e intimista, pero yo no puedo más que recomendar esta lectura de búsquedas, de huidas hacia delante, de personajes rotos que necesitan reconciliarse consigo mismos. 

En definitiva, Qué vas a hacer con el resto de tu vida es una novela profunda e intensa que nos habla sobre la necesidad de dar respuesta a nuestro pasado y de cerrar heridas. Una historia dura que aún así me ha dejado una dulce sensación porque esa autobúsqueda de Laura es la de cualquiera de nosotros cualquier día en el que decidimos parar, echar la vista atrás, ver dónde estamos y pensar en qué vamos a hacer con el resto de nuestra vida.

Ficha técnica



11 de diciembre de 2017

Esta semana leo... #220

Tal y como suponía el martes pasado cerré el libro y no he vuelto a abrirlo hasta ayer. No he leído nada de nada durante el puente, pero al menos antes de su comienzo me dio tiempo a terminar la lectura que tenía entre manos aunque  no comencé En el corazón de París de Virginia Gil Rodríguez, que continúa pendiente para esta semana, sino que me decanté por No digas nada de Brad Parks que es justamente mi actual lectura.

Y no hago más planes ambiciosos, con estos dos libros me conformo porque diciembre, fiel a su costumbre, se presenta con poquísimo tiempo para leer y con una cierta desgana por mi parte en estas fechas en las que ya solo pienso en finiquitar el año, profesionalmente hablando, y en coger unos días de vacaciones para descansar, volver a casa y disfrutar de mi familia y amigos.

Y vosotros ¿qué leéis?

7 de diciembre de 2017

Animales domésticos - Teresa Viejo


No había leído hasta ahora nada de Teresa Viejo a pesar de tener varios libros publicados y os confieso que tampoco tenía previsto leer su última publicación, pero los azares del destino la puso en mi camino y tras leer diversas opiniones muy variadas me animé con ella. Hoy os hablo de Animales domésticos.

Sinopsis 


«Me llamo Abigail y mi vida ha estallado en mil pedazos. Este es el relato de cómo los he ido recogiendo en busca de saber quién soy. Y quiénes han sido las personas que han estado a mi lado.

He descubierto de mí cosas que no sabía. Algunas muy oscuras. He caído en la tentación repetidas veces. He sentido rencor y he urdido una venganza sin que me preocupasen las consecuencias. No me importa que me juzguéis, yo misma lo he hecho. Pero sé que cuando leáis esta historia a pesar de todo me entenderéis. Al fin y al cabo estoy hablando de amor. Y es normal pensar que el amor no tiene límites.

La vida nos pone encrucijadas para que demostremos de qué madera estamos hechos. Como aquella caja de galletas de la infancia que esperaba en lo alto del armario. "No la cojas", advertía mi madre, sin embargo me faltaba tiempo para ir a por ella cuando desaparecía. Me pregunto cómo reaccionas tú cuando te prohíben algo. ¿Qué harías ante la caja de galletas?».

Esta no es la historia de una infidelidad, donde víctima y victimario alternan sus papeles poniéndose a prueba hasta el final, sino una descarnada y actual reflexión sobre las relaciones de pareja y el morbo como catalizador de la atracción sexual.

Animales domésticos es una historia de amor y deseo en estado de ira. Un retrato del modo en que nos relacionamos hombres y mujeres en los frágiles tiempos del amor light. O del «amor líquido» de Zygmunt Bauman, en el que la conexión sexual prima sobre cualquier tipo de vínculo que implique compromiso. Un texto tan visual cuya lectura resuena a series que abundan en el universo de las relaciones cuando se añade otra variable a la ecuación de la pareja, como Big Little Lies, The Affair o Gypsy.

Animales domésticos es el grito desgarrado de Abigail, una mujer con la que resulta tan fácil empatizar que da vértigo reconocerse en ella. Una reflexión sobre el estigma de la infidelidad y la lealtad, sobre la exclusividad sexual, los tabúes, el morbo, la curiosidad, los límites en la privacidad dentro de la pareja; sobre la sensualidad y el poder sexual de una mujer a la que el hombre teme y desea a partes iguales, y su necesidad de ejercerlo. En suma, una historia de condena y redención.

Mi opinión


Abigail y Fernando forman un matrimonio digamos medianamente feliz, con un hijo pequeño. Un matrimonio en el que parece que hace tiempo se apagó la chispa de la pasión sin que esto aparente ser nada especialmente preocupante dada la cantidad de años que llevan juntos. Fernando es arquitecto, aunque profesionalmente las cosas no le van muy bien, todo lo contrario que Abigail que dirige con éxito un negocio inmobiliario que es el sustento económico de la familia, pero ahora a él se le presenta una buena oportunidad en Chile por lo que tendrá que pasar algún tiempo allí. Cuando Abigail lo deja en el aeropuerto nada le hace prever que su mundo, tal y como lo concebía hasta ahora, está a punto de venirse abajo y es que por casualidad entrará en el ordenador de Fernando y descubrirá un correo electrónico bastante apasionado firmado por Orquídea Negra.

Comienza así una historia llena de sorpresas en la que Abigail es la gran protagonista y quizá sea justo en este punto donde radica el principal problema que he tenido con esta novela que ya os anticipo no me ha gustado. Abigail me ha resultado no ya detestable, que también aunque esto no impide que una novela guste o no, sino principalmente poco creíble en muchas de sus actitudes, salvo que estemos hablando de una persona que padece una demencia sobrevenida tras descubrir la infidelidad de su marido ya que de otra forma no puedo entender ni la evolución ni la mayoría de decisiones y reacciones de una mujer que a pesar de arremeter contra su marido, parece más preocupada por culpar a terceras personas y por tramar una venganza hacia a ellas. Además, el camino que emprende en ocasiones, lejos de parecerme la reacción lógica o esperable de alguien tras una infidelidad, me ha resultado más parecido al deseo oculto de saciar una sexualidad reprimida.

En esa loca búsqueda de la verdad que la protagonista emprende, Teresa Viejo realiza un viaje que supongo intenta explorar la sexualidad en su más amplio sentido y las distintas alternativas por las que pueden optar dos adultos en sus relaciones de pareja. Digo supongo porque no es así como lo he sentido yo durante la lectura ya que mi impresión ha sido la de estar leyendo una apresurada relación de todo tipo de filias y prácticas sexuales en todas sus vertientes, en solitario, en pareja, en grupo… afortunadamente sin profundizar en ninguna de ellas, y un recorrido por los medios y lugares donde conseguir la compañía y culminar cualquier tipo de deseo, así que pasearemos tanto por locales liberales de intercambio de parejas y similares y por conocidos lugares madrileños donde practicar cruising. Es cierto que en general estos no son temas sobre los que me interese leer, pero en esta ocasión se añade la sensación que he tenido de detectar una cierta moralina latente con la que en lugar de limitarse a exponer gustos y deseos sexuales, se juzga lo que dos adultos con plena capacidad de consentimiento y en el ejercicio de su libertad, deciden hacer con su sexualidad.

Los libros se asemejan a veces a los seres vivos ¿verdad? En el sentido que a cada uno pueden producirnos sensaciones muy distintas y éstas, bastante alejadas de las opiniones que he podido leer, son las mías con Animales domésticos. Quizá yo no haya entendido nada de lo que quería contarme Teresa Viejo, puede ser, pero para mi gusto la novela toma unos derroteros inexplicables que no me han convencido.

Ficha técnica