30 de septiembre de 2016

Me llamo Lucy Barton - Elizabeth Strout


Cuando la editorial Domo me ofreció leer este libro aún faltaba algún tiempo para su publicación y yo me encontraba tumbada a la orilla del mar disfrutando de mis vacaciones, pero no lo dudé. Su sinopsis me atrajo desde el primer momento y su autora parecía garantía de que me encontraría ante una gran novela y así ha sido. Hoy os hablo de “Me llamo Lucy Barton”.

Sinopsis


En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.

La autora


Elizabeth Strout nació en Maine, pero desde hace años reside en Nueva York. Es la autora de Olive Kitteridge, novela por la que obtuvo el Premio Pulitzer y el Premi Llibreter, Los hermanos Burgess, Abide with Me y de Amy e Isabelle, que fue galardonada con el Art Seidenbaum Award de Los Angeles Times a la primera obra de ficción y el Heartland Prize del Chicago Tribune. También ha sido finalista del Premio PEN/Faulkner y el Premio Orange de Inglaterra. Sus relatos se han publicado en varias revistas, como The New Yorker y O, The Oprah Magazine.

Mi opinión


Lucy echa la vista atrás para rememorar las semanas que, a mediados de los ochenta, pasó en el hospital. Lo que en principio era una dolencia de apéndice terminó complicándose y Lucy, madre de dos hijas pequeñas y con un marido ausente pues odia los hospitales, pasa los días sola entre las cuatro paredes de la habitación hasta que recibe la visita de su madre con quien apenas tiene relación desde hace años. Esta visita y los días que pasará con ella servirán para que la protagonista comience una narración retrospectiva que nos llevará hasta su infancia y juventud.  Los dimes y diretes sobre los que antaño fueron los vecinos de Lucy y que hoy lo siguen siendo de su madre, servirán para que rememore su difícil niñez en una familia pobre en la que siempre faltó, además de lo material, el cariño y el amor que se le presupone a todos los padres.

Elizabeth Strout
De esta forma, por los pensamientos de Lucy volverán a desfilar las burlas en el colegio, la crueldad de los otros niños e incluso de los profesores, pero también sabremos cómo destacó desde el principio  en los estudios y cómo con su esfuerzo y tesón dejó atrás todo aquello y fue superando, poco a poco, sus complejos. Pero ¿qué ocurre con la necesidad de amor que tiene una niña? ¿Qué ocurre con las carencias de quien ha crecido sin un abrazo, sin un beso, sin una caricia de su madre? ¿Se supera con el mismo esfuerzo y el mismo tesón? ¿Se sustituyen los besos y caricias maternales por otros? ¿Se perdona? ¿Se sigue queriendo, a pesar de todo, a esa madre?

Lucy Barton será la protagonista narradora que en primera persona se encargará de ir dándonos las respuestas. Todo un acierto en este tipo de novela la elección del narrador ya que su cercanía nos permitirá ponernos en su piel y pensar y sentir como ella. Son pocos los diálogos en una novela en la que predomina la narración y en la que los silencios juegan un papel más importante a veces que las palabras. Pero de cualquier modo la visión que siempre tendremos será la de Lucy por lo que es su versión subjetiva la que impera en una novela que sorprende por su tono sencillo que queda claramente expuesto cuando narra los recuerdos más duros y dolorosos de la vida de Lucy. Una sencillez narrativa que encierra la gran dificultad que ha debido suponer para la autora construir una novela con ese tono en la que se nos habla de soledad, de marginación, de dolor, de perdón, de relaciones paterno filiales, de superación, de lucha… y, por encima de todo, de amor y de vida.

Lucy es sin duda una gran protagonista. Sensible y fuerte, es una mujer luchadora que a pesar de su éxito profesional como escritora, sigue buscando su lugar en el mundo y sigue, en ocasiones, siendo la niña necesitada de amor que creció en un pequeño pueblo de Illinois. La mujer adulta que está hospitalizada  se torna en esa niña cuando su madre llega para pasar unos días con ella y vive esos días como la oportunidad que quizá nunca se vuelva presentar de derribar barreras, de abrir su corazón, de intentar que también su madre abra el suyo. La oportunidad para ambas de decir lo que nunca dijeron, de recuperar los abrazos y los besos que se quedaron para siempre atrapados en la pobreza y la violencia de un hogar en el que unos niños nunca pudieron serlo.

Que la aprovechen o no está en las manos de ambas porque cuentas pendientes tienen las dos y así “Me llamo Lucy Barton” nos pasea por esos silencios de los que os hablaba, silencios que gritan más que mil palabras, nos pasea por las miradas, por los gestos y nos impregna del canto al amor y a la vida que es toda la novela. Lo más nimio sirve para poner de relieve la sensibilidad que derrocha la autora en la novela porque cotillear sobre los vecinos como si ayer mismo madre e hija hubieran estado sentadas en la cocina de casa tomando un café, en lugar de haber transcurrido años sin casi contacto, solo alguno telefónico, es también una forma de decir te quiero. Y el haber atravesado varios estados sola, una mujer que nunca ha salido de su casa, para estar a pie de cama, sin dormir, en la habitación de un frío hospital, es dar todos los abrazos y mimos para los que nunca es tarde.

Esta novela sin duda podría leerse como una simple sucesión de anécdotas que madre e hija traen a la memoria. Podría leerse como el relato de una de tantas infancias dolorosas. Sus capítulos cortos y su fluidez narrativa propician, para un lector poco interesado en el trasfondo que se puede encontrar en la buena literatura, una lectura sin detenimiento, pero eso sería quedarse en la superficie de una novela que rebosa emoción y sensibilidad y sería perderse el verdadero valor de esta pequeña joya.

En definitiva, “Me llamo Lucy Barton” es una novela intensa y llena de sensibilidad que dentro de su sencillez esconde mucho más de lo que aparenta. Una narración dura e intimista que me ha conquistado, que me ha calado hondo y que no dudo en recomendar a todos aquellos que disfrutéis con las historias cargadas de emociones.


Ficha técnica

28 de septiembre de 2016

Este es un libro sobre amor - Paula Gicovate


A muchos os sorprenderá encontrar este título entre los libros que reseño. Yo, que suelo huir de las historias de amor en mis lecturas, al menos en aquellas novelas cuya trama gira única y exclusivamente alrededor de una relación amorosa me desmarco hoy no con una historia de amor, sino con cuatro. Porque, además, no solo trata sobre amor, sino que lo hace a través de cuatro relatos (¡yo que nunca leo relatos!) salpicados con algún poema (¡yo que nunca leo poesía!). Hoy os hablo de “Este es un libro sobre amor”.

Sinopsis


 ELLA —que nunca será mujer de un solo hombre— narra diversos episodios de su relación con cuatro hombres de distintas personalidades y actitudes ante el amor: «Aquel que podría haber sido» (pero que no quiso enamorarse); «Aquel que no hablaba» (porque era incapaz de expresar lo que sentía); «Aquel que nunca me perdonó» (cuyo amor, inmenso, nunca fue suficiente); y «Aquel que me confinó en su castillo» (y la ahogó en la rutina). Un ajuste de cuentas, en definitiva, con el dolor de la pérdida, pues todo fin de una pasión conlleva volver una y otra vez al pasado compartido para rescatar del naufragio algún rescoldo del antiguo fuego que salvaguarde la aurora de otros amores por venir.

La autora


 Paula Gicovate (Campos dos Goytacazes, Brasil, 1985) es redactora del programa Esquenta de la Red Globo y creadora y guionista de la serie televisiva Só Garotas (que ha sido comparada con las estadounidenses Girls y Sexo en Nueva York). Este es un libro sobre amor es su primera novela. A la pregunta acerca del carácter autobiográfico, confesional, de su narrativa, responde: «ELLA somos todas nosotras, o por lo menos una parte de nosotras. En cierta forma, ELLA es un homenaje a todas las mujeres y todos los hombres de nuestras vidas».

Mi opinión


No conoceremos el nombre de Ella, nuestra narradora y probablemente alter ego de la autora, pero no importa porque un nombre es lo de menos cuando se nos habla de sentimientos y emociones universales y se hace, además, en un tono tan personal como lo hace Ella. Y es que ¿de qué otra forma se puede hablar sobre el amor? Ella hará un repaso a cuatro parejas que de un modo u otro han marcado su vida y así nos adentraremos en la relación amorosa que la unió a Aquel que podría haber sido, Aquel que no hablaba, Aquel que nunca me perdonó y Aquel que me confinó en su castillo. Y aunque todas estas historias puedan parecer más de desamor y desengaño que de otra cosa, no es éste el tono que impera en la narración, sino que, como su propio título indica, Paula Gicovate, con la voz de Ella, nos habla de amor.

Paula Gicovate
Cuatro relaciones amorosas con las que se nos presenta las múltiples formas en las que una misma persona puede vivir el amor. Cuatro relaciones fracasadas que tras el dolor han dejado una huella indeleble que se presenta ante el lector como un canto a la vida y al amor. Cuatro relaciones con las que será fácil sentirse identificado en algún momento, en alguna palabra, en alguna de las grandes frases que releeremos una y otra vez, y siempre en el sentimiento que las ha inspirado y que sin duda alguna transmite al que las lee porque Paula Gicovate nos mete en la piel de la protagonista para que sintamos como siente ella y vivamos lo que ha vivido ella y lo hace con una prosa tan lírica como llena de fuerza mientras explora cómo vive una mujer de hoy un día algo tan natural y cotidiano como una relación amorosa.

Una prosa evocadora e íntima con la que Ella se desnuda ante el lector para mostrar sus sentimientos más profundos sin pudor alguno. Más que una narración, los relatos parecen una sucesión de recuerdos que van asaltando a la narradora que aprovecha este momento en el que echa la vista atrás para analizar las relaciones que tuvo, sin dejar de lado en este análisis una visión crítica a partir de la cual valorar lo que ha aprendido de ellas sin caer nunca ni en el dolor que inhabilita, ni en el reproche del desengaño, sino realizando en todo momento un canto al amor, siempre desde un punto de vista realista sin idealizaciones propias de la inmadurez del individuo, pero destacando siempre el poder reparador y liberador del amor.

«Fuiste el gran amor que nunca tuve, la gran pasión que nunca viví, la fuga de esta ciudad que nunca sucedió, las palabras que escribí tantas veces durante la noche, mi mano bajo la sábana con los ojos cerrados murmurando tu nombre, mi esperanza y mi desgracia. Eres mi amor eterno, el que va a durar para siempre, porque no me quisiste cuando, tímidamente (pero lo suficiente para hacerte entender), te ofrecí mi mundo. Y gracias por eso. No haberme querido me salvó la vida. Y te convirtió en mi amor imposible, de aquellos que duran para siempre.»

La Editorial Maresia, especializada en literatura brasileña, nos presenta además una edición muy cuidada en la que las palabras de Paula Gicovate encuentran su pareja perfecta en las preciosas ilustraciones de de Ernst Hackwell. Contenido y continente que hacen de “Este es un libro sobre amor” una pequeña joya que se disfruta no solo leyendo.


En definitiva, “Este es un libro sobre amor” es una lectura que aunque pueda durar un suspiro en nuestras manos, está escrita para leer y deleitarse con la prosa poética e intimista que usa la autora. Una lectura para sentirla y vivirla.


Ficha técnica

26 de septiembre de 2016

Esta semana leo... #157

Creo que no hay una sola faceta de mi vida que la semana pasada no se asomara al abismo por uno u otro motivo, fui de problema en problema y de desastre en desastre y con el blog la cosa no fue muy distinta: cambié mis planes lectores, esos que os había anunciado el lunes pasado, de la noche a la mañana, pero es que encima no he tenido casi tiempo para leer y estoy más o menos igual que el martes pasado y tampoco tuve tiempo de dejar programada una reseña para el viernes antes de marcharme unos días, con lo que los libros que tengo pendientes de reseñar ya amenazan con desbordar los borradores de blogger.

Y esta semana me encuentro con que, además de presentarse complicada por motivos no lectores, continúo con el mismo libro que comencé, "Crímenes duplicados" de Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt y sigo teniendo pendientes las dos lecturas que había previsto, es decir, "La fuerza de Eros" de María José Moreno y "Carcelero de almas" de Mª Carmen Llopis Feldman. Ya veremos a lo que llego...

Aprovecho para recordaros que hasta el viernes sigue activo en el blog un sorteo para celebrar los 600 seguidores. Si aún no os habéis apuntado podéis hacerlo aquí.


21 de septiembre de 2016

La sacudida - Fernando Goitia


Leemos sinopsis, aunque solo sea por encima y yo a veces ni eso, y nos hacemos una idea de lo que vamos a encontrar, pero a menudo lo que finalmente hallamos en la novela poco o nada tiene que ver con nuestra idea preconcebida. Y aunque esto no siempre nos agrada, a veces resulta ser aún mejor de lo que habíamos creído como es el caso de la novela que os traigo hoy, en la que esperaba ritmo y acción sin parar y encontré una lectura que en ocasiones se acerca al estilo más intimista y reflexivo. Hoy os hablo de “La sacudida”.

Sinopsis


Un volcán se desploma y sepulta a tres mil personas mientras el huracán Mitch devasta Centroamérica. Un periodista vasco acude al lugar de la tragedia para hacer un reportaje y desentierra a un individuo sin identidad que agoniza entre los escombros.

Pero el hombre a quien acaba de salvar la vida no es un completo desconocido. Pronto descubrirán que tienen muchas cosas en común: ambos se ocultan tras una identidad falsa y tienen numerosas muertes a sus espaldas. Y aún hay más: uno de ellos es un sicario que tiene la orden de matar a quien ahora se ha convertido en su compañero.

Emprenderán un largo viaje por un escenario desolado, destruido por el Mitch, en el que deberán enfrentarse a sí mismos, descubrir quién es el otro y, finalmente, resolver el enigma final: ¿es esta una historia de víctimas y verdugos?

El autor


Fernando Goitia es periodista. Sus reportajes sobre el huracán Mitch para El País fueron galardonados con el Premio Lázaro Carreter. En la actualidad trabaja como jefe de actualidad en XL Semanal. La sacudida es su primera novela.

Mi opinión


En 1998 el huracán Mitch pasó por Centroamérica arrasando todo aquello que encontraba a su paso. Nicaragua y Honduras resultaron profundamente afectadas, sufriendo graves inundaciones y el deslave del volcán Casita en Nicaragua, donde murieron alrededor de 2000 personas a causa de la avalancha de lodo y rocas que se precipitó por la ladera del volcán. Aquí es donde Miguel, un fotógrafo vasco residente en Nicaragua, encontrará a Julio, un ex guerrillero reconvertido en sicario que, sepultado por el barro, habría muerto de no ser por Miguel. Éste es el punto de partida de “La sacudida” una novela en la que a través de la pluma de Fernando Goitia viajaremos por los paisajes apocalípticos que el huracán fue dejando a su paso. A través de detalladas descripciones el lector asistirá a la devastación como lo hacen sus dos protagonistas y como lo hizo el propio autor, que cubrió para El País la catástrofe que el huracán Mitch sembró en Nicaragua, un trabajo que fue reconocido con el Premio Iberoamericano de Periodismo Fernando Lázaro Carreter.

Utilizando dos narradores protagonistas, el autor alternará capítulos con la voz de Miguel con capítulos narrados a través de la voz de Julio. Tanto en uno como en otro caso abundan los localismos y los giros propios de la forma de hablar nicaragüense, tanto en los diálogos como en la parte narrativa, siendo esto más acusado evidentemente en los capítulos que corren a cargo de Julio. Lo que sin duda es un gran trabajo del autor para dotar de naturalidad y credibilidad a la novela, se convirtió para mí en un obstáculo que me hizo avanzar muy despacio en la lectura hasta que conseguí acostumbrarme y pude leer con más soltura.

El huracán Mitch sirve como nexo de unión para dos personajes que combinarán sus voces narrativas para mostrar al lector sus pensamientos más íntimos y es que “La sacudida” es una novela de personajes. Julio y Miguel no solo están perseguidos uno por la ley y otro por aquellos a los que traicionó, sino que su mayor perseguidor es el sentimiento de culpabilidad que arrastran, su propia conciencia que no les deja vivir en paz. En primera persona ellos son  los encargados de llevarnos por el paisaje devastado que les rodea y de mostrarnos la desolación absoluta que los habita en su interior. “La sacudida” no es solo el viaje de estos dos hombres por un país arrasado, es el viaje que cada uno de ellos emprende a lo más profundo de su alma, un viaje en el que solo podrán encontrar o la condena más absoluta o por fin el perdón a sí mismos.

Revolución y terrorismo son analizados por sus protagonistas desde la distancia que les da el haberse alejado de ello y es entonces cuando sobreviene el análisis del porqué, la búsqueda de las raíces de una politización que quizá les vino impuesta y a la que no supieron decir no a tiempo. Es cuando sobreviene el desengaño ideológico, la culpa y la necesidad de redención que hacen que “La sacudida”, aun catalogada como thriller, no tenga, ni falta alguna que le hace, el ritmo trepidante y vertiginoso que se le presupone a las novelas así etiquetadas, sino que se acerque más a un estilo intimista y reflexivo, aunque dentro de ella encontremos algunos pasajes de acción.

“La sacudida” es una novela que encierra una exhaustiva reflexión sobre la violencia y es también una novela sobre las segundas oportunidades. Una novela que con dos personajes muy potentes aboca al lector a dos vidas que no han sido fáciles y las muestra con toda su crudeza, pero dejando siempre las puertas abiertas a la redención, a una nueva vida. Probablemente debido a su ritmo pausado no sea una lectura para todo tipo de lector, pero yo solo os puedo decir que conforme pasan los días más me va gustando “La sacudida”.



Ficha técnica