23 de octubre de 2017

Esta semana leo... #213

Un lunes más os cuento cuáles serán mis lecturas de esta semana. Durante el fin de semana y tras terminar Pandemia de Franck Thilliez, comencé a leer Sé que estás viva de Nacho Abad. El año pasado leí su anterior novela de la que ésta es continuación, La verdad está equivocada, y la disfruté muchísimo así que espero que en esta ocasión vuelva a atraparme como ya lo hizo.

Y después no sé qué leeré, son tantos los nuevos inquilinos que durante este mes se han ido incorporando a mis estanterías que lo tengo realmente difícil, solo tengo claro que toca cambio de género.

Y vosotros ¿qué leéis?

21 de octubre de 2017

Ganador de Todos los días son nuestros


Ya tenemos el nombre de la persona que disfrutará de la lectura de Todos los días son nuestros de Catalina Aguilar Mastretta y el flamante ganador de un ejemplar y es...

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¡Felicidades! Envíame tus datos postales y número de teléfono a entremislibrosyo@gmail.com para que se los haga llegar a la editorial y el resto no olvidéis visitar los otros blogs organizadores por si habéis sido afortunados con ellos.


¡Gracias a todos por participar!

20 de octubre de 2017

Silencios inconfesables - Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt


Ya sabéis que no quiero engancharme a nuevas sagas (aunque soy consciente de que este es uno de esos firmes propósitos que dejaré de cumplir en cualquier momento), pero aquellas que ya sigo de verdad que me tienen un ay entre que publican nueva entrega o no. Así me tuvo Planeta hasta que por fin volvió con una de las series que más me están haciendo disfrutar en estos últimos tiempos, la única pena es que, por ahora, no tenemos más entregas publicadas y toca esperar de nuevo. Hoy os hablo de Silencios inconfesables, cuarta entrega de la Serie Sebastian Bergman.

Sinopsis 


Una familia es hallada asesinada en su propia casa. La Unidad de Homicidios de Torkel Hölgrund se hace cargo del caso, una investigación que se complica aún más al descubrir el cadáver del que era el principal sospechoso del crimen.

Pero hay alguien que ha sobrevivido: Nicole, la sobrina de diez años de la pareja, cuyas pisadas llevan al gran bosque que se extiende tras la casa familiar. Sebastian Bergman deberá encontrarla antes de que sea demasiado tarde.

Mi opinión


Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt abren fuego en esta novela con uno de esos inicios que te dejan sin aliento. A primera hora de la mañana , en la localidad sueca de Torsby, una familia se prepara para un nuevo día cuando alguien llama al timbre, al abrir la puerta, y sin mediar palabra, comienza a disparar y mata a toda la familia: padres y dos hijos pequeños. Todo ello sucede en una pequeña población que queda conmocionada por los hechos, hasta la propia policía se siente bloqueada ante un caso que se escapa totalmente de aquello a lo que están acostumbrados por lo que el jefe de policía no duda en pedir la ayuda de la Unidad de Homicidios que dirige Torkel Hölgrund en Estocolmo.

Silencios inconfesables es la cuarta entrega de una saga en la que yo diría que es imprescindible, no solo recomendable, comenzar desde el principio porque la evolución de los personajes es tan importante o más incluso que los casos cuyas investigaciones llevan a cabo. Un difícil caso por resolver y nuestro ya conocido equipo de investigadores vuelven a ser las grandes bazas de una novela en la que priman las vidas personales de los protagonistas sobre la investigación en sí misma. Sebastian Bergman, es tan arrogante, egoísta y chulo como excelente profesional en su campo: psicólogo criminal especializado en trazar perfiles. Poco a poco Sebastian ha ido mostrando al lector su otro yo, ese que permanece escondido tras su lado más borde, y ha ido conquistando a los lectores, probablemente en esta novela más que en ninguna otra. Pero no es solo Sebastian el personaje que nos deparará más de una sorpresa, una de esas que aunque la ves venir, aunque algo raro se intuye, consigue dejar al lector con la boca abierta. Y hasta aquí puedo leer y poco más hemos podido leer todos los que ya hemos disfrutado Silencios inconfesables porque los autores vuelven a dejarnos con la miel en los labios, aunque poco dulce sea el asunto, y con ganas de saber más.

Como os decía el caso a investigar, a pesar de ser muy interesante, cobra menos protagonismo y actúa más como hilo conductor de la vida de los protagonistas, pero aún así nos ofrece una investigación sólida y bien construida y una serie de personajes muy interesante trazados con mimo para que el lector los sienta cercanos. Junto al minucioso trazado de todos los perfiles los autores siguen utilizando un narrador omnisciente con una prosa ágil y clara en la que las descripciones se encuentran en perfecto equilibrio con los diálogos y una estructura basada en capítulos cortos que imprimen mayor ritmo a una novela que, sin llegar a ser trepidante, se te pega a las manos para no poder parar de leer. 

En definitiva, Silencios inconfesables he vuelto a disfrutarla tanto como sus predecesoras y de nuevo vuelve a dejarme con unas ganas tremendas de saber cómo siguen evolucionando las vidas de unos personajes que me tienen conquistada. Una novela en la que otra vez los autores nos tienen preparada una sorpresa que a buen seguro desgranarán a fondo en una siguiente entrega cuya espera se me va a hacer muy larga.


Ficha técnica







18 de octubre de 2017

Rendición - Ray Loriga


¿Qué le vamos a hacer? A veces me equivoco y en este caso lo hice de principio a fin porque yo no tenía intención alguna de leer esta novela. Y no tenía ninguna razón de peso, la verdad sea dicha, ni siquiera una de esas manías tontas que sin ton ni son me entran a veces con algunos libros, simplemente no había leído nada del autor nunca y como la sinopsis tampoco es que me llamara especialmente la atención, casi lo dejo pasar. Pero casi, porque afortunadamente lectores de cuyo criterio me fío mucho la recomendaron encarecidamente y menos mal porque si no, tonta de mí, me la habría perdido. Hoy os hablo de Rendición.

Sinopsis 


¿Quiénes somos cuando nos cambian las circunstancias?

La guerra dura una década y nadie sabe a ciencia cierta cómo transcurre, qué bando fue el agresor y cuál el agredido. En la comarca, la vida ha continuado entre el temor a la delación y la añoranza de los que fueron al frente.

Cuando llega el momento de evacuar la zona por seguridad, él emprende camino junto a su mujer y al niño Julio, que ayuda a amortiguar el dolor por la ausencia de los hijos soldados. Un futuro protegido parece aguardarles en la ciudad transparente, donde todo es de dominio público y extrañamente alegre.

Allí los recuerdos desaparecen; no existe ninguna intimidad -ni siquiera la de sentir miedo- hasta el momento en que la conciencia despierta y se impone asumir las consecuencias.

«Una historia kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos.»

Mi opinión


Me vais a permitir hoy que no haga mi habitual pequeño resumen sobre el argumento de la novela, casi mejor ir a ciegas o, como mucho, con la sinopsis tenéis suficiente. En cualquier caso creo que Rendición puede tener tantos argumentos como lectores. Ni de su protagonista ni del país en guerra en el que vive conocemos el nombre y con este anonimato nos adentramos, con la voz de un narrador protagonista, en una distopía que reivindica el derecho a dudar, el derecho a ser y pensar distinto y el derecho a la infelicidad, con una profunda reflexión sobre este mundo que nos hemos labrado, no sé si con pico y con pala, pero sí a conciencia buscando una ansiada felicidad que no siempre tiene por qué ser satisfactoria.

El desmoronamiento y la pérdida de todo aquello que había representado su vida y que una guerra, tan difusa que ni siquiera se sabe ya bien cómo comenzó, se ha llevado por delante, hacen que el protagonista de Rendición, junto a su mujer y el niño al que tienen acogido, emprenda la marcha hacia una ciudad de cristal en la que nada permanece oculto a los ojos del otro y así, con la seguridad añorada durante el largo tiempo del miedo y el desconocimiento, se ganan las voluntades de aquellos que ya despojados de lo intrínsecamente suyo solo aspiran a sobrevivir a costa de una carencia absoluta de la intimidad y usando sus propias emociones como moneda de pago a cambio de una felicidad absurda a la que no puede uno sustraerse.

Rendición nos habla de ausencias y de destierro, pero por encima de todo nos habla de manipulación social y de pérdida de la identidad. ¿Qué ocurre cuando nos despojan de todo lo que somos y aún así, mirando a nuestro alrededor, solo vemos gente satisfecha? Incluso nuestro protagonista se siente dichoso a pesar de tener en su mente aún un rescoldo que le recuerda que quizá no debería sentirse tan feliz y eso le crea un desasosiego que ya desde mucho antes comenzó a sentir el lector, cuando ya intuyó que Ray Loriga no tiene intención de despacharnos con un mundo distópico al uso con el que pasar un buen rato de entretenimiento, sino que quiere enfrentarnos a un futuro muy presente, poco probable en sus formas, pero muy posible en su fondo ¿o es que no son las redes sociales una forma más, voluntaria y solo impuesta por nosotros mismos para no ser distintos, de despojarnos de nuestros secretos?

Con esta metáfora la lectura de Rendición se convierte en un viaje incómodo, por momentos incluso desgarrador, de la mano de esa voz en primera persona que no solo es acertada, sino que resulta imprescindible y se me antoja la única posible para hacer llegar al lector a un fondo más profundo de lo que aparenta su desnudez narrativa. Un viaje que nos invita a reflexionar sobre nuestra exposición, a menudo de la forma más ilusa, al juicio de cualquiera y al que el autor nos invita con una prosa sencilla, salpicada de notas de humor, un tono aséptico y un estilo tan directo que en ocasiones resulta abrupto. Un viaje con última parada en un final que, aun siendo cerrado, invita de nuevo al lector a su libre interpretación porque en la búsqueda de la libertad en ocasiones la línea que separa la rendición de la victoria se vuelve difusa.

Es difícil, a mí por lo menos me lo resulta, hablar de Rendición. No sé si he sido capaz de transmitir un poco de todo lo que podemos encontrar en esta novela que, como os decía al principio, encierra tantas historias y tantas reflexiones como lectores se enfrenten a su lectura. Yo os la recomiendo aun a sabiendas de que no es una lectura ni fácil ni cómoda.

Ficha técnica