28 de junio de 2017

Latidos - Franck Thilliez


Franck Thilliez era para mí un autor totalmente desconocido hasta que hace unos años una reseña hizo que se encendieran todas mis alarmas y me lanzara a leer El síndrome E, la tercera novela de una saga protagonizada por Franck Sharko y la primera en la que aparecía Lucie Hennebelle. Después vinieron Gataca y Atomka. Y aunque Thilliez tuvo a bien, hace dos años, deleitarnos con Paranoia, una novela fuera de la saga, han sido cuatro años de sequía sin poder disfrutar de estos dos policías franceses. Hasta hace unos días porque hoy os hablo de Latidos.

Sinopsis


Camille Thibault es una joven policía que sufre de horribles pesadillas desde que recibió un trasplante de corazón años atrás. En ellas aparece siempre la misma joven pidiéndole ayuda de forma desesperada. Cuando su nuevo corazón empieza a dar signos de rechazo, Camille tendrá una única obsesión: encontrar a su donante y descubrir su pasado.

Mientras, el investigador de la policía de París Franck Sharko deberá hacer frente al caso más difícil de su carrera: la muerte de doce jóvenes y la conexión con una mujer que reaparece, ciega, tras pasar mucho tiempo bajo tierra. Pero algo extraño sucede: a cada pista sobre la investigación que Sharko persigue, una mujer policía se le adelanta…

Mi opinión


Camille Thibault es una joven gendarme en Villeneuve-d’Ascq que nació con una afección cardíaca congénita. Por ello, y a pesar de su juventud, hace un año tuvo que pasar por un trasplante de corazón. Desde hace unos meses sufre pesadillas e incluso su carácter y sus apetencias están cambiando, algo que ella achaca al trasplante y que la impele a buscar desesperadamente a la persona cuya muerte le ha dado a ella la vida. De forma paralela una mujer es encontrada por unos agentes forestales en una galería excavada bajo un árbol que ha sido arrancado tras una fuerte tormenta. Todo parece indicar que lleva mucho tiempo bajo tierra. En pleno mes de agosto el excomisario Frank Sharko se encargará de la investigación bajo las órdenes de su joven jefe, Nicolas Bellanger.

Dos hilos argumentales que terminarán confluyendo en un momento determinado, pero hasta que esto sucede el lector posee mucha más información que el equipo investigador, que casi se encuentra dando palos de ciego, lo que añade tensión a una novela que anda sobrada de ella. Una novela y una trama en la que se dan cita sucesos de repercusión internacional más allá de las fronteras francesas en las que se desarrolla Latidos, y que son perfectamente ensambladas en la narración a pesar de que una de ellas, la que afecta directamente a nuestro país, me ha parecido que está un poco traída por los pelos, rayando casi lo oportunista, y haciendo que el autor se tome ciertas licencias novelísticas, como la forma de trabajar y obtener información de la policía francesa fuera de su país, que en mi opinión hacen un flaco favor a un autor del que siempre he tenido la impresión de estar perfectamente documentado a la hora de elaborar cualquier detalle de sus tramas. Más aún si tenemos en cuenta que según parece para Thilliez en Francia, como en cualquier país con un mínimo de garantías, es necesaria una orden judicial para todo, y en España con que la policía francesa te enseñe la placa ya es suficiente para obtener todo tipo de datos confidenciales.

Salvando esta pequeña pega y algún que otro error sobre distancias y medios de desplazamiento de un lugar a otro que fácilmente se pueden consultar en Google Maps, la lectura de Latidos ha sido un no parar de principio a fin. Con un ritmo de vértigo la novela te atrapa desde el inicio y no te suelta a golpe de giros y sorpresas hasta un desenlace brillante y es que a pesar de lo predecible en cuanto al fondo del caso investigado, Thilliez se desmarca con una conexión a una de sus anteriores novelas que sencillamente me dejó con la boca abierta y con ganas locas de leer la siguiente entrega, que afortunadamente no se hará esperar demasiado y podremos disfrutar en septiembre.

Franck Thilliez sigue esmerándose no solo en ofrecernos una trama oscura que atrapa al lector irremediablemente, sino que cuida el dibujo de los personajes y así Sharko y Hennebelle siguen evolucionando novela tras novela, no son los mismos que conocimos en El síndrome E y todo el bagaje de las entregas anteriores los han convertido en las personas que son hoy con una evolución lógica que hace de ellos unos personajes que se sienten como personas de carne y hueso que parecen saltar del papel. Junto a ellos Camille es también un personaje que nos resultará muy humano, con un perfil trazado con acierto y acorde con lo que ha vivido y sufrido desde su infancia. Y Bellanger, un personaje que cobra gran protagonismo y al que me apetece muchísimo seguir conociendo y ver cómo va evolucionando.

Latidos es probablemente la novela menos científica de la saga lo que hace que el meollo de la trama sea más asequible y predecible desde muy pronto, quizá precisamente por eso yo he echado de menos esa parte de ciencia que me ha subyugado en las novelas anteriores, pero a cambio el autor ha aprovechado para enfrentar al lector a un dilema moral de me difícil respuesta hasta que uno no se ve en esa complicada situación que puede significar la vida o la muerte. Nos enfrenta también el autor a lo más oscuro y depravado del ser humano, el Mal con mayúsculas y lo hace sin tapujos y sin paños calientes. No ahorra al lector las descripciones escabrosas aunque tampoco abusa de ellas de forma innecesaria, sabiendo encontrar ese punto de equilibrio en el que consigue poner ante los ojos del lector todo el horror que subyace en las páginas de la novela.

Como os he dicho al principio, Latidos forma parte de una saga que sí hay que leer en orden, aunque no me voy a poner tiquismiquis y a pesar de haber dos novelas anteriores protagonizadas por Franck Sharko podéis empezar perfectamente por la tercera, El síndrome E, ya que el autor se encarga de darnos las claves suficientes para saber cómo ha llegado el protagonista a ser quién es desde las dos primeras novelas, pero en ningún caso aconsejo lanzarse a por ésta a las bravas ya que no solo os estaríais perdiendo unas buenas lecturas, sino que además no disfrutaríais de esta en toda su dimensión.

En definitiva, Latidos es una novela negra que se lee a ritmo de thriller. Una lectura brutal y adictiva que una vez comienzas no puedes parar de leer y que yo no dudo en recomendaros. 

Ficha técnica




26 de junio de 2017

Esta semana leo... #196

Un lunes más os cuento que leeré esta semana. Me dispongo ya a ser poco ambiciosa porque en unos días comienzan mis vacaciones y tengo muchas cosas que hacer así que no podré dedicar a la lectura todo el tiempo que quisiera. Ayer comencé No está solo de Sandrone Dazieri y en principio no creo que me dé tiempo a leer ninguno más.

Os recuerdo que hay dos sorteos activos en el blog que terminan el próximo jueves: Latidos de Franck Thilliez, al que podéis apuntaros aquí y París, amigo mío de Robert Giraud, al que podéis apuntaros aquí.




Y vosotros ¿qué leéis?

23 de junio de 2017

Las lágrimas de Claire Jones - Berna González Harbour


En ocasiones no he sido demasiado escrupulosa respetando el orden de las sagas para adentrarme en alguna de ellas, pero lo cierto es que últimamente me estoy reformando hasta que en forma de sorpresa llega a casa la tercera entrega de una saga cuyas dos novelas anteriores debo admitir que desconocía así que entonando para empezar esta reseña un mea culpa hoy os hablo de Las lágrimas de Claire Jones.

Sinopsis


La comisaria María Ruiz se encuentra desterrada en una de las provincias españolas más tristes para una investigadora criminal. En Soria el último suceso irresuelto del que se tiene noticia ocurrió en 1954, cuando una mujer que presuntamente asesinó a su marido con matarratas desapareció para siempre. De estar viva, tendría 101 años. Desde que la destinaron a Soria, sacándola de la fiebre de Madrid, la comisaria Ruiz viaja todos los fines de semana a Ávila, donde acompaña en su trance entre la vida y la muerte a su compañero Tomás, que está en coma. Su viejo amigo, el comisario Carlos, finalmente ha conseguido convencerla para que un fin de semana se airee y vaya a visitarlo a Santander. Pero lo que tenían que ser un par de días de tranquilidad se convierte en el mejor incentivo para la comisaria Ruiz. El nuevo caso que Carlos tiene entre manos arranca con un coche abandonado en la zona del puerto. En el maletero, una chica muerta, y en el asiento del copiloto, un ejemplar del periódico The Times con fecha del 15 de octubre de 1998 y una noticia recortada. A estas pistas tendrá que enfrentarse una comisaria a quien el caso no le pertenece, pero que ella sí que necesita para no perder la cabeza y volver a sentirse realmente en activo y cercana a la realidad que mejor la define.

Mi opinión


La comisaria María Ruiz, de 40 años y anteriormente psicóloga del cuerpo, ha sido trasladada a Soria, una ciudad tan tranquila que amenaza con matarla de aburrimiento, tanto como para dedicarse a echar un vistazo a los casos no resueltos y encontrarse con que el último asesinato tuvo lugar en 1954. Su día a día transcurre con una calma que solo se ve rota cuando cada fin de semana se desplaza hasta Ávila donde Tomás, su pareja y también policía, está hospitalizado en coma. Tal es el estado de abatimiento de María que su amigo Carlos, comisario en Santander, la convence para que uno de esos fines de semana descanse y se divierta un poco con él en su ciudad. La aparición del cadáver de una joven en un coche abandonado hará que ese fin de semana no sea exactamente como esperaban.

Comienza así una investigación que enlazará sorprendentemente con la historia de los cuáqueros, una comunidad religiosa fundada en Inglaterra en el siglo XVII que defiende a justicia, la vida sencilla, la honradez estricta y el pacifismo. Un tema realmente interesante y que yo desconocía por completo a pesar de que esta comunidad tuvo un importante papel en la ayuda que los refugiados españoles de la Guerra Civil recibieron en los campos franceses. A través de numerosos saltos temporales que sin confusión alguna nos llevan desde la actualidad en la que se está llevando a cabo la investigación, hasta el pasado reciente en el que conoceremos a Claire Jones, la autora hace gala de un estilo sencillo y cuidado en una trama compleja y oscura que nos mostrará lo más depravado del ser humano en esta historia en la que el presente enlaza con una historia de la posguerra que nos dará las claves para la resolución del caso.

Las lágrimas de Claire Jones refleja fielmente cómo se siente la comisaria Ruiz en su destierro soriano, con una carrera profesional que parece ir hacia atrás en lugar de progresar y con una vida personal que se ha desmoronado. Si todo esto lo he sentido y vivido como lectora no me ha ocurrido lo mismo con las relaciones personales que existen entre los distintos personajes, llegando a resultarme en algún momento un tanto forzadas y poco naturales, aunque lo achaco al hecho de no haber leído las anteriores entregas y es que aunque estamos ante una novela que, al igual que sus predecesoras, es autoconclusiva en cuanto al caso que se investiga, no cabe duda que los perfiles se empiezan a trazar desde la primera novela y las amistades o enemistades entre ellos se forjan ahí. En cualquier caso, es una apreciación totalmente personal y la novela puede leerse de forma independiente ya que la autora proporciona información suficiente para que el lector conozca quién es quién.

Una de las cosas que más me ha gustado es el perfil que se realiza de Claire Jones, una protagonista ausente a la que principalmente conoceremos por lo que otros nos cuentan de ella. Una joven guapa y dulce que parece tenerlo todo y que se encuentra pavorosamente sola, lo que la convierte en una víctima fácil de cualquier persona sin escrúpulos, justamente lo que parece rodearla desde su nacimiento. Sí he sentido cercano a este personaje y aunque en muchos momentos no haya podido compartir su forma de actuar y sentir es sin duda un personaje con el que fácilmente se empatiza.

En la novela destaca especialmente su ambientación. A través de las palabras de la autora me he sentido trasladada no solo al tedio soriano, sino muy especialmente a la sordidez de ciertos negocios y a la corrupción policial. Berna González Harbour dibuja con acierto los escenarios en los que el lector se sumerge con el temor propio del ciudadano de a pie no acostumbrado a ciertos ambientes en los que la escopolamina y otras sustancias están a la orden del día.

En definitiva, Las lágrimas de Claire Jones es una novela negra con una trama compleja bien armada y muy bien resuelta que nos llevará de paseo a lo más bajo del ser humano y que nos enfrentará a la soledad de sus personajes.

Ficha técnica

21 de junio de 2017

La cacería - J.M. Peace


Thriller, portada llamativa y contraportada de lo más atractiva. ¿Cómo iba a resistirme? Confieso que no hice ni el intento y en cuanto vi esta novela entre las novedades que Ediciones B nos presentaba para el mes pasado no me lo pensé dos veces y me hice con ella. Hoy os hablo de La cacería.

Sinopsis


Samantha Willis es una oficial de policía de Queensland, Australia, y una mujer convencida de su capacidad de cuidar de sí misma. Al menos hasta que cae en manos de un peligroso psicópata, cuyo juego consistirá en cazarla como a un animal.

La detective Janine Postlewaite no conoce a Sammi personalmente, pero los agentes de la ley se cuidan los unos a los otros, y dirigirá la investigación con tenacidad. Mientras un asesino da caza a Sammi, Janine deberá reunir las pistas que podrían conducir hasta esta.

Todo se convertirá en una carrera contra el reloj, en la que Sammi deberá apelar, para sobrevivir, a su sangre fría y su experiencia como policía, mientras sus colegas intentan descifrar las pruebas antes de que el sádico asesino lleve a cabo su juego mortal.

Una novela de suspense trepidante, que denota la pericia y la experiencia de la autora acerca de los procedimientos policiales.

Mi opinión


Samantha Willis es una joven policía que tras una pelea con su pareja decide pasar una noche de juerga con una amiga. La noche no terminará como esperaba y cuando decide volver a casa es secuestrada por un psicópata dispuesto a llevar a cabo un macabro juego con ella. Janine Postlewaite será la encargada de dirigir la investigación que se presenta como una auténtica carrera contrarreloj. Y hasta aquí puedo leer, el resto es mucho mejor que lo vayáis descubriendo por vosotros mismos.

La cacería parte de una premisa quizá poco original, como es el secuestro de una joven, pero que funciona desde las primeras páginas ya que promete una angustia que a pesar de estar ahí se va diluyendo poco a poco hasta quedar un tanto estancada, aunque ello no impide que el lector siga devorando páginas mientras asiste a la lucha por la supervivencia que está llevando a cabo Samantha y es que el juego que le propone su secuestrador es de lo más retorcido. La cacería es sin duda una novela muy ágil en la que la fluidez de la trama se ve favorecida por los capítulos cortos y por la alternancia de situaciones, pasando de las vivencias de Samantha en su particular huida, a la investigación policial que se está llevando a cabo para intentar encontrarla con vida, con unos capítulos siempre encabezados por el lugar y la hora en la que nos encontramos por lo que no hay cabida a la confusión a pesar de los saltos de la narración. 

Las dos protagonistas tienen en común no solo ser ambas policía, sino ser dos mujeres que no se amilanan ante la adversidad y con una perseverancia a prueba de cualquier contratiempo. Junto a ellas, el protagonista masculino, el secuestrador, frío, calculador y capaz de ponernos los pelos de punta con solo dos palabras. El resto son meramente accesorios necesarios en una novela en la que el peso lo tiene la trama por lo que todos los personajes, tanto principales como secundarios, aparecen meramente esbozados para que el lector se haga una idea de ellos, pero sin entrar en perfiles detallados. Más conseguido está el ambiente opresivo y claustrofóbico en el que se encuentra Samantha, consiguiendo trasladar al lector la desesperación y el miedo atroz que siente, su lucha por sobrevivir convierte La cacería en una novela que difícilmente puedes parar de leer aunque conforme avanza la lectura la tensión inicial vaya disminuyendo.

La cacería es una novela cruda y realmente creíble, al menos a mí me lo ha parecido, no me ha costado nada imaginarme una situación, por llamarlo de alguna forma, así. El estilo de J.M. Peace es sencillo y directo, con una prosa sin florituras y primando como os decía la acción la autora, policía en activo, hace gala de su conocimiento de la rudimentaria policial, de los procedimientos y de las zancadillas que en ocasiones el propio sistema pone a una investigación que no siempre puede esperar a que se resuelvan los temas burocráticos. 

En definitiva, La cacería es una novela entretenida que cumple con su objetivo de entretenimiento convirtiéndose en uno de esos libros perfectos para leer en la orilla del mar sin más pretensión que pasar las horas.

Ficha técnica